Escuchar o no escuchar – esa es la cuestión

Trabajando en los cambios que estamos lanzando (las nuevas Master Classes, el Club de Se Ese Uno, etc) me he dado cuenta de algo: No escucho lo que otros me dicen.

A menudo interrumpo, queriendo expresar mis propias ideas. escuchar
A menudo oigo las palabras de los demás, pero no las escucho de verdad.
No pido que elaboren o expliquen, queriendo entender.
Salto con mis propias ideas, sugerencias y soluciones, dando la sensación de que discuto.

Si tus clientes no sienten que les escuchas, lo más probable es que no lo suficientemente valientes o directos como para decírtelo.
Simplemente te ignorarán de vuelta cuando les invites a comprarte en el futuro.

Por eso es fundamental que cada
empresario o empleado que está en contacto con los clientes
domine el arte de escuchar.

No escuchar a los demás simplemente es un mal hábito, uno que la mayoría de nosotros tenemos en una medida u otra.

Es muy fácil hablar demasiado y escuchar demasiado poco.

Por suerte, tú y yo podemos cambiar nuestros hábitos. Sí, cuesta esfuerzo, pero merece la pena.

Los clientes quieren que les entendamos.
Pero para ellos es incluso más importante sentir que quieres entenderles y que genuinamente estás intentando comprender qué quieren, necesitan, piensan y sienten.
Te pueden perdonar por no entenderles, pero no te perdonarán que no lo intentes.
Juzgarán cuánto les importas por lo mucho o poco que les escuchas.

Piénsalo así:

Es curioso ver cuánta energía invertimos en hablar bien,
y qué poca invertimos en escuchar bien.

Cuando iba al cole estaba apuntada en el grupo de teatro.teatro infantil
Pensaba que sería divertido, y me imaginaba que aprendería algo valioso.
En ese momento, estar encima de una tarima era algo que me aterrorizaba, pero estaba segura de que si conseguía superar este miedo, jugaría con ventaja en la vida.
Sin embargo, según se acercaba la función de final de curso, no podía más que desear que se anulara.
No me iba a rajar yo (no quería dar explicaciones), pero lo que más deseaba era evitar el mal trago.
La idea de ser observaba y juzgada me quitaba el sueño.
Hoy hablar delante de grupos grandes es mi profesión, y lo disfruto de la A a la Z.
Sí que estoy nerviosa y tensa antes de empezar, pero las razones son totalmente diferentes.

¿Cómo superé este miedo?

Tuve la suerte de recibir el buen consejo de un gran profesor… y fui lo suficientemente cabezota como para PRACTICAR las técnicas que he ido aprendiendo.

Dominar el arte de escuchar debería ser igual de fácil.

Hay técnicas para mejorar la escucha, pero muy pocas personas nos aprovechamos de ellas, porque rara vez damos suficiente importancia a escuchar. Además – la mayoría de nosotros pensamos que ya somos buenos en ello – y que no nos hace falta.

La verdad es que la mayoría de nosotros en este mundo ruidoso NO escuchamos bien.
Y da igual lo bien que creemos que podemos fingir que escuchamos, el 99% de los casos no conseguimos engañar a nadie.

Recuerda que una persona que escucha bien no se limita a escuchar lo que otros dicen. 

También escucha lo que NO dicen, o lo que intentan decir sin éxito.

A veces un cliente no está contento con algún aspecto de tu producto o servicio y no saben cómo explicar sus preocupaciones.
Algunos no saben exactamente lo que quieren, y otros saben exactamente lo que quieren pero no lo saben describir con claridad.

Para entenderles, tienes que estar centrado al 100%.
Lo mejor es ser paciente, hacer preguntas y escuchar con atención.

Piensa que son los demás los que te darán ideas geniales de cómo mejorar tu negocio.
Tus clientes están dispuestos a darte todas las claves, sólo tienes que APRENDER A ESCUCHAR.

Y ahora es tu turno:

¿Qué consejos tienes para que yo y otros lectores mejoremos nuestra habilidad para ESCUCHAR?
¡Me interesa tu respuesta!

Escribe tus ideas, reflexiones y experiencias en el ÁREA DE COMENTARIOS más abajo
¡y contribuye a la conversación!

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¡Mil gracias!

 

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Isabel es autora de este blog y experta en formación de marketing y ventas para PYMEs y autónomos. Si quieres hacer crecer tu negocio y convertir tu pasión en ingresos, este sitio es para ti. ¡No dudes en suscribirte para recibir contenidos exclusivos!

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Comments

  1. says

    Un muy buen post!
    La escucha como actitud de vida, debería ser nuestro objetivo..

    Escuchando se aprende de todo y se conoce a fondo a las personas.

    Nuestro ego, no nos permite estar con la boca cerrada mucho tiempo, tenemos que dejar claro todo lo que sabemos y lo bien que lo hacemos.

    Pero el escuchar es mucho más valioso para nosotros, de esta forma, tu posible cliente se relaja, te cuenta, y tu aprendes de temas que no conoces.

    Se siente cómodo contigo, porque le estás atendiendo y entendiendo, esto genera un clima de confianza que mejora la oportunidad de poder vender algo.

    Un saludo

  2. says

    ¡Muy interesante Isabel! Lo compartiré como lo ha hecho mi compi Andrea.

    Y por supuesto estoy totalmente de acuerdo contigo: soy empresaria y no paramos de recibir llamadas TODOS los días para vendernos “servicios y productos” que no necesitamos !!! Y que respetuosamente cortamos la conversación.

    Yo quiero un proveedor que me escuche y yo quiero escuchar a mis clientes.

    A mi me enseñaron la técnica del elefante: dos ojos pequeños, dos orejas GIGANTES, y una boca discreta. ¡Fíjate bien, escucha MUCHO y habla lo justo!

    También ser bailarina de pequeña me enseñó a dominar el miedo escénico. Teatro, baile, canto, instrumento … son elementos muy interesantes para practicar a cualquier edad.

    ¿Qué te parece?

    • says

      Hola Ana,
      la técnica del elefante, suena gracioso. Falta darle utilidad a la nariz tan enorme!
      Al final TODO en la vida tiene que ver con la calidad de nuestras relaciones, tanto personal como profesionalmente. Cuanto mejores sean nuestras relaciones más felices seremos y mejor le irá a nuestro negocio. ¡Qué pena q a veces se nos olvide por estar tan ocupados haciendo tareas!

      Un saludo y muchas gracias por tu comentario,

      Isabel

  3. Mari Angeles Campos says

    Hola Isabel, apuntar…a mí me gusta apuntar TODO lo que me dicen mis clientes, de forma que cuando me quedo a solas, repaso las anotaciones más importantes para él para trasladarlas al proyecto final.
    Para mí es una forma de ordenar las ideas y tenerlas presentes.
    Un abrazo.

  4. says

    Gracias Isabel por esta fantástica reflexión, “La escucha”!!!!

    Os voy a hacer partícipes de mi “creencia totalmente limitante”.
    Hace unos años me molestaba mucho que en una conversación hubieran momentos de silencio
    y cuando se iban a producir siempre intervenía con un discurso fácil que, en muchas ocasiones, no aportaba nada.
    He aprendido a escuchar y se me han abierto muchas puertas, os lo recomiendo.

    Hagamos preguntas para poder saber que quieren o que esperan de nosotros, los clientes, amigos y nuestra familia, tendremos grandes sorpresas y apredizajes!!!

    • says

      Hola Montse,

      la verdad es que las mayores limitaciones son las que vienen de nuestras cabezas.
      Limitación de recursos la va a haber siempre, y a menudo no está en nuestras manos…

      Pero si solo consiguiéramos eliminar las creencias limitantes que tenemos cada uno seguro que habría una revolución!

      ¡La formación es la solución a la crisis!
      Hay que seguir aprendiendo y crecinedo siempre… y dar buen ejemplo a nuestros hijos con ello.

      Tú nos das buen ejemplo en tantos sentidos: activa, deportista, empresaria, ambiciosa, directa y con la mente tan abierta.

      Un beso fuerte!!!

      Isabel

  5. Arturo Mesajil says

    Perdone usted el retraso de este su servidor, interesado en su prospectiva formativa e informativa, que también desea conversar, y desde mi país PERÚ expreso mi saludo distinguido y la confianza de mi cordial afecto.

    Es evidente que vivimos el tiempo para liderar, tiempo del conocimiento, tiempo de la creatividad, tiempo de oportunidad, tiempo de mejorar el rendimiento, tiempo de resultados, tiempo de competencia, tiempo de talento, tiempo de éxito, tiempo de Fe, y sobre todo, tiempo de escuchar, aunque sea la menos obedecida, es la base de nuestra vida, es el primer mandato que nos brindo DIOS, escuchar es igual a mente y corazón, por tanto para hablar debemos escuchar…..

    Siempre mi gratitud.

    ARTURO.

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