Los típicos miedos de ser empresario

semaforo naranjaEl miedo es una de las razones principales por la que emprendedores y empresarios no dan los pasos necesarios para convertir su visión en una realidad.

Muchos quieren alcanzar su máximo potencial, pero por el camino asaltan las dudas y miedos con respecto a ser el capitán del barco, y en ese punto muchos evitan el desafío.

Todos los que trabajamos por cuenta propia tenemos que aprender a afrontar esas dudas y miedos, y lo que realmente cuenta es nuestra actitud con respecto a ellos.

Aquí tienes los 3 miedos típicos del empresario – que se cruzan en nuestro camino y dificultan nuestro crecimiento:

  • La posibilidad de fracasar
  • La posibilidad de tener éxito
  • Pedir la ayuda a las personas de nuestro entorno

1. La posibilidad de fracasar

Ya lo habrás oido:
En algunos paises con mayor cultura emprendedora, los empresarios se sienten cómodos con sus errores y sus fracasos profesionales.

¿Por qué?

Porque conocen el valor de aprender de sus errores.
El fracaso está considerado como una gran lección; y cuanto mayor el fracaso, mayor el valor aprendido.

Un empresario que haya tenido una bancarrota en el pasado gestionará mejor sus recursos en el próximo proyecto.

En cambio, aquí en España nos da vergüenza fracasar.

Como consecuencia, invertimos bastante energía en evitar riesgos, encubrir errores, disimular que hay algo que no sabemos, etc.

Construir esta imagen de fortaleza aparente nos deja de hecho en una posición de soledad muy dura, porque entiéndelo: los problemas que no compartimos pesan mucho más en nuestras espaldas y corazones.

2. La posibilidad de tener éxito

Es curioso, pero también nos da miedo lo opuesto al fracaso: el éxito.

  • Hay personas que piensan: “quiero tener mucho dinero, porque esto me dará la libertad que quiero.”
  • Otras dicen: “quiero tener más dinero, pero tampoco tanto. Lo justo, porque el dinero y el éxito no es tan importante.”

En España, más que en ningún otro sitio donde yo he vivido, está mal visto ser un empresario de éxito.
Está mal visto tener dinero. Está incluso mal visto quererlo.

En la encuesta realizada por Iniciador sobre el Clima Emprendedor en España 2011, un 72% de los empresarios tiene un salario igual o menor al que tenía antes de emprender; y los objetivos a la hora de emprender están ligados a crecer e independizarme (39,7%), crear empleo (32,1%), generar autoempleo (19,3%), etc.

En este país parece que crear una empresa no tiene que ver con el dinero.
Tener una empresa que paga los salarios es el premio gordo.
Ni siquiera pensamos en la posibilidad de crear riqueza personal.

Y si nos va bien (por casualidad o por desgracia), ¡lo mejor es no hablar de ello! O atribuirlo a la suerte.

Por último, tú y yo oimos innumerables comentarios negativos acerca de los empresarios  que han conseguido resultados extraordinarios:
que son unos explotadores, unos especuladores, unos aprovechados, unos oportunistas,…
En definitiva, que consiguieron el éxito haciendo trampas de una forma u otra.

Y entiéndeme bien:
No sé si es así o no, si es cierto que hicieron trampas, pusieron zancadillas, hicieron la vista gorda.
Pero sí estoy segura de que muchos que no obtuvieron el éxito también hicieron trampas.
Hacer trampas no es lo que diferencia a unos de otros, hacer trampas no es el motivo de su éxito.
Simplemente es algo que dicen aquéllos que tienen enviadia y no quieren aprender de los demás.

3. Pedir la ayuda a las personas de nuestro entorno

necesito_ayudaUno de tus mayores retos como emprendedor es gestionar tus recursos.
Tú y yo tenemos recursos limitados, ya sea en términos de dinero, conocimientos, habilidades, tiempo,…

Y aunque los españoles somos muy sociales, también somos muy orgullosos.
O muy privados.
En 8 de cada 10 casos preferimos gestionar nuestras carencias a nivel interno, sin ayuda.
Nos esforzamos y nos presionamos hasta conseguir hacer todo nosotros mismos: operaciones, marketing, ventas, informática, temas laborales, contabilidad, finanzas y más.

Esta claro: En algunos casos obtener ayuda cuesta dinero que no siempre podemos gastar.

Pero la alternativa, que es formar una red de ayuda entre nosotros, con nuestros amigos o familiares, nos da vergüenza.

Nos da vergüenza porque pensamos que pedir ayuda al otro es abusar de él.
“Suficiente tienen los demás con los suyo, ¡como para encima echarme una mano a mí!”
Nos da reparo pedir, nos sentimos en evidencia al recibir un “no”. O no sabemos delegar.

Total, acabamos haciendo las cosas solos, tanto aquéllas en las que somos buenos como en otras en que no tanto.
Un gran esfuerzo que nos hace sentir quemados.

Y ahora, es tu turno…

Me interesa saber cuál de los 3 miedos te suena más, y qué haces tú para gestionarlo.

Comparte conmigo y los demás lectores tus consejos, experiencias e ideas – porque así nos ayudas a crear una comunidad fuerte de empresarios que se aportan valor los unos a los otros.

Escribe tus ideas en la zona de comentarios más abajo.

¡Mil gracias por tu aportanción!

PD:

Y si este blog te parece valioso, ¡compártelo en LinkedINTwitter y Facebook
para que otros también lo disfruten
!

The following two tabs change content below.
Isabel es autora de este blog y experta en formación de marketing y ventas para PYMEs y autónomos. Si quieres hacer crecer tu negocio y convertir tu pasión en ingresos, este sitio es para ti. ¡No dudes en suscribirte para recibir contenidos exclusivos!

Latest posts by Isabel Anthony Torres (see all)

Comments

  1. says

    ¡Hola!

    Excelente post, como ya nos teneis acostumbrados. Sólo aportar que, en mi caso particular, me siento muy identificado con el último punto: vas corto de presupuesto y decides hacer el máximo uno mismo para abaratar costes y la bola se va haciendo más grandes a cada momento. Después, es difícil pedir ayuda e, incluso, a veces acabas asumiendo responsabilidades que habías delegado y que no se han cumplido como esperabas.

    Supongo que todo tiene su proceso de aprendizaje y cada vez será más fácil vences a ese tercer miedo…

  2. Mònica says

    Excelente! Me resuenan los tres, tanto en lo negativo como en lo positivo así que… ¡a por lo positivo!

    ¡Hasta pronto!

  3. says

    Tres puntos muy interesantes a debate.
    Creo que el talón de aquiles de todo empresario es el tercero, el delegar ciertas funciones.

    A veces por coste, otras por falta de responsabilidad de las personas elegidas sobre las cual delegar, otras la falta de confianza…
    En definitiva, cada vez es más dificil encontrar personas en las que se pueda delegar.
    Quizás el mercado laboral, tal como lo tenemos concebido y regulado, impide que haya más delegación.

    Una mayor protección para el empresario y costes relacionados con objetivos y productividad, pueden ser dos medidas para lograr una Gestión Empresarial eficiente basada en la Delegación de Funciones.

    • says

      Muy cierto Rubén!

      Encontrar a las personas correctas con las que colaborar es muy difícil.
      De hecho, el 80% de las dificultades que tenemos en las relaciones interpersonales, también a nivel profesional, son causadas por una mala comunicación. Al empezar una colaboración profesional, por tanto, es esencial comunicar bien los valores, objetivos y expectativas de cada parte… y por supuesto hacer todo lo posible para conseguir que 1+1 sea más que 2 en el medio y largo plazo.

      ¡Todo un reto!

      No eres el único que hace referencia a este gran desafío de encontrar a “la persona correcta”,
      y por eso Aharale y yo propondremos muy pronto un recurso (ya sea online o presencial) que dé solución a este problema.

      Un abrazo, y mil gracias por tu comentario.

      Isabel

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *