El síndrome del empresario quemado

Sobrecarga de trabajo, demasiadas responsabilidades, expectativas demasiado altas (propias o de los clientes) o falta de resultados.

Hay muchos factores que llevan a un empresario a sentirse quemado.

¿Sabes de qué estoy hablando?

Todavía se está estudiando la definición más exacta, pero se refiere a un estado de agotamiento y un sentimiento de falta de eficiencia que llevan a la desmotivación a la hora de trabajar o cumplir con los objetivos en el trabajo.

Jesús Montero-Marín, psicólogo clínico e investigador en el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud

¿Cómo puedes saber si lo padeces?

  • Si te levantas habitualmente cansado y sin ganas de ir a trabajar a pesar de haber dormido suficiente.
  • Si sientes que tu negocio está absorbiendo completamente tu vida, que estás sobrecargado y que has abandonado tu vida personal y tu salud para atender las tareas del trabajo
  • Si lo que inicialmente te resultaba estimulante y gratificante ahora te da igual, si sientes indiferencia y tienes en mente buscar un trabajo por cuenta ajena
  • Si sientes que no controlas los resultados de tu trabajo y que los clientes no aprecian tu esfuerzo, y piensas que trabajas demasiado y ganas demasiado poco, y que…

… entonces quizá estés quemado.

Escribo esto porque yo también me siento quemada a veces

Sentirte quemado ES NORMAL. ¡Es humano!

No esperes de ti mismo no tener un desgaste emocional tras años invirtiendo en tu proyecto.

No seas tan duro contigo mismo. Tú también te mereces tener apoyo y ayuda – y en este caso quiero asegurarte que si reconoces los síntomas que he puesto antes, no tienes que pretender ser un superhéroe.

Por lo menos por un rato, ahora que los clientes no te ven 😉

¿Cuáles son las soluciones?

  • Llena de significado tu trabajo

Lo peor del mundo es estar corriendo y corriendo, y al final del día tener la pregunta: “¿Y todo esto para qué? Si total… no cambia nada.”

A lo mejor piensas a veces que tus clientes no acaban de sacar máximo jugo a tu trabajo, que los proveedores no son formales, que los colaboradores no ponen tanta carne en el asador como te gustaría.

Que trabajas un montón y que no sabes cuál es el sentido de todo esto.

Si te pasa esto, no dejes que tu mente te engañe:

Tu trabajo y tus éxitos no dependen de lo que hacen otros, eso no lo puedes controlar.

Piensa en los clientes a los que sí les has cambiado la vida. Recuerda esos momentos en los que la sensación era de satisfacción por el trabajo bien hecho.

  • Disfruta con el hecho de hacer bien las cosas

No siempre otros se van a parar a darte las gracias.

A veces el reconocimiento te lo tienes que dar tu mismo. Hazlo. Date una palmada en la espalda ahora mismo, y di: “Bien hecho, Isabel.

Es lo que me diría yo… ¡ese es mi nombre!

  • Rodéate de las personas correctas

Dicen que somos resultado de las 5 personas con las que pasamos más tiempo.

Piensa por un momento si las personas en tu entorno tienen la habilidad, conocimiento y experiencia para ayudarte a subir tus niveles de energía.

Si se muestran positivos con respecto a tu actividad, o no quieren saber nada y te dejan sólo con tus preocupaciones.

Si son capaces de entenderte. Si te escuchan bien.

  • Consigue ayuda de un coach o psicólogo o profesional

Sí, lo sé.

A mí tampoco me gusta la palabra coach.

Deja a un lado tus opiniones, y

entérate de una vez que no es suficiente saber qué es lo que tienes que hacer: tienes que hacerlo

Quizá el coach no te diga nada nuevo, pero crea para ti un terreno de juego para que te cuestiones, te comprometas contigo mismo y salgas de la jaula de ratones.

Vale un dinero pero merece la pena, vas a ver rápidamente un retorno a esa inversión.

  • Crea espacio para lo importante ¡primero!

Quizá piensas que no tienes tiempo para hacer deporte o quedar con los amigos.

Que primero vas a acabar el proyecto que tienes entre manos, y cuando tengas una época más tranquila ya harás otras cosas.

¡Error!

Tu trabajo va a absorber todo tu tiempo y tu jugo vital, a menos que estés al mando de tu vida

Tú pones tus prioridades.

Te recomiendo primero reservar tiempo para tu vida personal (los días de vacaciones, el tiempo de relax, los momentos para estar con tu pareja y tus hijos, los ratos para tus hobbies, el tiempo que necesitas para dormir), y que eso quede reservado.

Después dejas que el trabajo ocupe el resto de ratos. Es mi mejor sugerencia y yo lo hago.

  • Ven a La Fórmula Empresarial

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¿Y tú qué piensas?

¿Has sentido alguna vez el síndrome del empresario quemado?

¿Crees que es fácil o difícil de gestionar?

Escribe más abajo (en la zona de comentarios)
tus ideas, opiniones y sugerencias sobre el tema…

estoy pendiente de tu comentario porque me interesa saber qué piensas.

¡Un fuerte abrazo!

Isabel

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¡Mil gracias por tu ayuda!

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Isabel es autora de este blog y experta en formación de marketing y ventas para PYMEs y autónomos. Si quieres hacer crecer tu negocio y convertir tu pasión en ingresos, este sitio es para ti. ¡No dudes en suscribirte para recibir contenidos exclusivos!

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