¿A qué edad puede un hijo de padres separados decidir con cuál de los dos vivir?

Cuando una pareja decide separarse, si no hay acuerdo entre los dos ex cónyuges, será el juez quien decida con cuál de los dos padres separados con hijos deben vivir los hijos.

Estamos hablando de la llamada «colocación», que nada tiene que ver con la «custodia».

La colocación se refiere a la residencia habitual del menor que, predominantemente, debe fijarse con uno de los dos progenitores, sin perjuicio del derecho de visita del otro.

La custodia se refiere a las decisiones que se toman sobre el crecimiento, educación y crianza de los menores, que suele pertenecer tanto al padre como a la madre, y es la denominada «custodia compartida».

Según la jurisprudencia constante, la custodia compartida no debe entenderse como custodia alterna o compartida, en el sentido de que la colocación física de los menores se puede concertar con uno de los padres.

Tal modalidad de custodia no implica tiempos iguales de estadía con cada uno de los dos padres, en el entendido que toda elección para la educación y el crecimiento de los hijos debe ser objeto de un acuerdo entre los padres (Court of Appeal Ancona no. 384/2012).

El menor involucrado a pesar suyo en la crisis parental tiene derecho a tener su principal referente residencial.

Esto es – sobre la base de los principios de derecho dictados por el art. 316 del Código Civil en la formulación posterior al Decreto Legislativo 154/2013 («Los padres de común acuerdo establecen la residencia habitual del menor»).

Uno se pregunta cuántos años puede un niño decidir con cuál de los dos padres se quedará.

La respuesta del tribunal es que antes de emitir la decisión de colocación, debe escuchar al niño.

Incluso cuando el juez decide sobre la ubicación, la decisión debe ser tomada por el magistrado de forma autónoma.

Si los padres no logran llegar a un acuerdo, el juez está llamado a elegir el lugar, tomando en consideración exclusivamente los intereses de los menores y no el de los padres, que no tendrán peso.

Debe hacerse una distinción entre adultos y menores y, entre ellos, entre 12 años y niños mayores de 12 años.

Intentamos poner las ideas y la situación en orden explicando la edad que el niño puede decidir con quién vivir.

¿En qué consiste la colocación?

Muchos tribunales han tratado de encontrar una solución alternativa a la denominada «colocación predominante» del niño con uno de los dos padres.

Por ejemplo, al establecer que los dos padres se turnan en el hogar conyugal, que incluso en los tiempos actuales parece ser la solución más utilizada en las salas de audiencias.

Si no hay acuerdo diferente entre los padres, ya sean casados ​​o convivientes, el juez identifica el lugar donde vivirá el joven de forma material.

Esta situación no excluirá el derecho y el deber del otro progenitor de tener relaciones estables y continuas con el menor, en conjunto con un horario acordado con el mismo ex o decidido por el tribunal.

Cuando en determinadas épocas del año, como durante las vacaciones de verano, el niño tiene que trasladarse con el otro padre durante varias semanas, su ubicación no cambiará.

En que consiste la custodia

La diferente ubicación con respecto a la custodia de los hijos .

El primero, detecta exclusivamente el aspecto residencial, la residencia del joven.

El cuidado de crianza representa la atribución del poder y el deber de los padres de tomar las decisiones que tienen mayor importancia para la vida del niño, como la elección de la escuela, los viajes y más.

Si la colocación solo puede tener lugar con un solo padre, la custodia suele ser conjunta, excepto cuando uno de los dos padres resulte inadecuado para educar y criar al niño.

En presencia de tales circunstancias, el tribunal elegirá la custodia exclusiva.

La edad a la que puedes decidir con quién vivir.

Aquí diremos cuántos años el niño puede elegir al padre con quien vivir .

Esta edad corresponde a los 18 años.

Mientras que hasta los 17 años son los padres, cuando no hay acuerdo es el juez del tribunal quien decide con quién debe vivir el menor.

A partir de los dieciocho años, el niño puede quedarse con su padre o su madre, según sea su voluntad.

Los padres no podrán detenerlos.

Deben velar por el cumplimiento de la obligación de mantener económicamente al joven, también proporcionándole manutención y alojamiento, hasta que sea completamente autónomo y no tenga ingresos propios con los que pueda mantenerse.

El límite de 18 años no solo es válido para la colocación sino también para la custodia.

Al llegar a la mayoría de edad, la custodia de los padres finaliza en espera de la capacidad y autonomía del joven para decidir por sí mismo, quien también deberá asumir la responsabilidad legal de sus actos.

¿En qué circunstancias puede un menor decidir con quién quedarse?

En el párrafo anterior, hemos visto que, a partir de los 18 años, el niño puede decidir con qué padre vivir, en relación con las cosas de mayor importancia para su vida, como la elección del colegio, cualquier viaje, etc. .

Incluso si es menor de edad, debe ser escuchado por el juez al tomar la decisión sobre su ubicación.

La obligación de escuchar al menor se aplica tanto a las decisiones sobre su ubicación como sobre la custodia.

Es nula la provisión de custodia y colocación del menor hasta 12 años con capacidad de discernimiento , expedida sin haberlo escuchado primero (Cas. Sent. N. 10774 de 17/04/2019).

El Tribunal Supremo de Casación ha señalado que las disposiciones relativas a la convivencia de los hijos con uno de los progenitores son nulas y sin efecto salvo que vayan precedidas de la audiencia del hijo capaz de discernir, salvo que el examen se considere superfluo o contrario a su interés o escucha directa, se prefiere la del experto o de un experto (Cass. ord. n. 12957/2018).

Un cumplimiento importante sobre el que el juez tiene la obligación de motivar, necesario cuanto más se acerca la edad del menor a los doce, más allá del cual se produce la obligación legal de escuchar «(Art. 6 Convenio de Estrasburgo de 1996, ratificado por ley 77 / 2003; artículo 315 bis, inciso 3, del Código Civil introducido por la ley 219/2012).

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